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Conclusiones


  • Que no necesitamos de un juguete para jugar
  • Contribuir en conseguir mejorar que los padres, a veces las guarderías, jardines de infantes, escuelas, sean conscientes del papel que tienen los juguetes y el juego en la vida del niño.
  • Que el juego es espontaneidad, imaginación, libre creación.
  • Que no sólo el niño, sino también el adolescente y el adulto deben ser capaces de jugar.
  • Que en las sociedades actuales, la desarmonía y las necesidades impiden a veces lograrlo.
  • Que debiera establecerse una relación satisfactoria con el entorno y con los objetos puestos a su disposición.


  • No Vender Juguetes Bélicos

    A fines de la década del 60, fui citado por un juez para ser perito en el reconocimiento de un arma de fuego de juguete.

    Ya en el juzgado me presentaron dos armas exactas, se diferenciaban por el peso, así determiné cual era la réplica, la más liviana, italiana y de marca Edison.

    Me informaron que a causa de la misma, murieron dos personas, el asaltado de un paro cardíaco y el asaltante abatido por un policía.

    Al regresar a la Juguetería, reuní a todo el personal, conté lo sucedido y confirmé mi decisión: no vender juguetes bélicos.

    Esta decisión creó numerosas polémicas, entre clientes, proveedores, colegas, una rama de la psicología, algunos educadores, que consideraban lo bélico como elemento positivo para el niño.

    Consultamos, estudiamos e investigamos sobre el tema y nos preguntamos si con deportes, construcciones, juegos de ingenio, pintando, haciendo experimentos científicos, equipos de campamento, instrumentos musicales o creando los chicos sus propios juguetes no podían encauzar su espíritu aventurero.

    Confronté, traté de acercar posiciones y seguí sin vender juguetes bélicos. Asumí la pérdida de las ventas, pero fuimos coherentes con nuestro pensamiento. Al comienzo nos costaba explicarlo, pero el boca a boca, logró que supieran por qué de esa postura.

    Nos apoyaron desde UNICEF, con “Eduquemos para la paz”. Repartimos afiches, prendedores y remeras con ese contenido. Hablar de UNICEF, es reconocer cómo trabaja para dar un mundo mejor a la infancia, con programas de asistencia en diferentes países, donde tantos chicos se debaten entre exclusión -inclusión. Donde hambre, enfermedad e ignorancia son los pivotes de un destino que entre todos podemos intentar cambiar.

    Dentro de los factores socio-cultural-económico, para nombrar algunos de los que influyen en una sociedad, podríamos ayudar a no generar más violencia.

    Una gran mayoría estamos en contra de las guerras... sin embargo cuántos chicos van armados a las escuelas, con las consecuencias que todos conocemos.
    Está en nosotros los adultos, en las familias, la responsabilidad en la elección a la hora de comprar juguetes.

    Quiero contarles que soy de la generación que jugué con los soldaditos de plomo, armas de protagonistas de Western y otras fantasiosas, pero mi experiencia me hizo vivir la fina línea entre el juego y el riesgo, y elegí.

    Creímos y apostamos a un no a la violencia , los juguetes bélicos tienen sus detractores y sus defensores. Los primeros señalan que dichos juguetes determinan unos valores sociales que convierten la violencia en juez de las relaciones humanas...

    Por el contrario, quienes defienden los juguetes bélicos suelen esgrimir que no debe esconderse al niño la realidad de la violencia social y que es necesario canalizar su agresividad.
    La agresividad del niño (componente natural), no precisa ser descargada ni eliminada sino tan sólo permitir su espontánea expresión...

    ...Para la Navidad, se publicitan mensajes de paz, de amor, de alegría y de regalos...

    Es en estos momentos donde mejor se ve la contradicción de nuestra sociedad.
    Por un lado proclaman la paz y al mismo tiempo publicitan juguetes bélicos...
    Otro año para regalar a nuestros hijos metralletas, pistolas, tanques..

    Tampoco vendimos fuegos artificiales, creímos que otro tendría que ser el lugar de comercialización.


    El doble mensaje, lo contradictorio, la publicidad, implicaría hablar de algunos medios donde en distintos horarios la violencia es la variable constante o en donde se crean o recrean climas de violencia.

    Los niños son los que comprarán como adultos comida, ropas, para su propia familia y que eso induce a los empresarios a atraer a ese potencial mercado futuro con programas dirigidos especialmente a ellos, en una labor de “educación” para el consumo.

    Debatimos, nos apoyaron, a veces quedamos solos y no tuvimos respuestas.

    Preguntas que siempre nos hicimos los que respetamos la tarea de estar relacionados con el juego y el juguete. ¿Cómo proteger a los niños de ciertas publicidades y de adelantos de programación en horarios que se creen de protección al menor? Donde violencia, sexo y adicción es moneda corriente.

    En una oportunidad, una señora compró una sirenita que en el spot publicitario se sumergía y nadaba. Al día siguiente vino con su hija llorando porque en la realidad sólo se movía con su mano. la publicidad mentía, eso genera frustración y también violencia .

    Dejamos de venderla, pusimos un cartel en la vidriera y explicamos por qué.

    Si los padres, creativos publicitarios, psicólogos, sociólogos y jugueteros, coincidimos en la importancia del juego y del juguete en la formación y evolución del niño, deberíamos reflexionar más sobre estos temas. Hicimos una gráfica, donde un chico está sentado mirando televisión y a su espalda tiene un globo terráqueo.

    Vivimos en tiempos donde la violencia se encarama cada día con más fuerza. Las sociedades son las que “imponen” los juguetes a los niños. Tomemos como ejemplo las naves espaciales, cuando empezamos en la juguetería no existían, no se conocía la era espacial.


    Muchos profesionales con diferentes criterios nos acercaron sus posturas:

    • Las vidrieras exhibiendo lo bélico reproducen los valores de una sociedad agresiva, desigual, llena de competitividad y represiones múltiples, donde entran a tallar los roles, el más fuerte el “bueno” siempre tiene razón.
    • El niño aprende que hay buenos y malos de forma acrítica y simplista.
    • No existen razones psicológicas o pedagógicas que justifiquen lo violento.
    • Freud sostenía que la agresividad es en el niño un instinto natural.
    • Existen instrumentos más apropiados para canalizar esta agresividad de una forma más constructiva e imaginativa que lo belicista.

    Aprendimos transformando y transformándonos. Nos reunimos, nos asesoramos, y proyectamos con lo que creímos podíamos acompañar a los padres y a los chicos con otros juegos y juguetes.

    Rescatamos los de otras generaciones “balero”, “canicas”, “barrilete”... desde la época de la hojalata, el caballito de madera y las muñecas de porcelana, pasando por el Meccano y los rompecabezas; al boom del plástico, los video-juegos, la Barbie y los clásicos de siempre: sonajeros, móviles, barras de cuna, de arrastre, apilables, pelotas, títeres, casas, baterías de cocina, disfraces, cochecitos de paseo, muñecas, peluches, camiones, ecológicos, ajedrez, kits electrónicos, computadoras... Acá también me detendría, que ellas sirvan para el desarrollo de los chicos y no para adormecer sus posibilidades. Es una herramienta importante y depende de cómo es usada.



    Participé con ponencias en Seminarios entre otros sobre:
    • Peligrosidad de algunos juguetes.
    • Estudio sobre juegos en parques y jardines.
    • Historia del juego y los juguetes.
    • No a la violencia.
    • Inflamabilidad.

    En las Jornadas Nacionales de Violencia, se intercambiaron conceptos con profesionales de diferentes Universidades: Kennedy, Salvador, Morón, UADE y CAESE con la presidente de “Pibes Unidos” Lic. Ma.del Carmen Bianchi, con el Dr.Bernardo Beiderman, representante por Francia y muchos más.



    Entre tantos temas que se desarrollaron, cito:

    • Violencia urbana.
    • Maltrato infantil.
    • Globalización y violencia.
    • Los medios y el niño.
    • Discriminación.
    • Derechos del niño.
    • Derecho a jugar.
    • Abuso sexual.


    Se sacaron conclusiones, algunas de ellas:
    • La infancia no es mañana, es hoy.
    • La violencia es la resultante entre otros emergentes de nuestro tiempo, de la frustración y la comunicación no eficaz.
    • Pero también de otras variables, lo vincular-relacional y el desenganche del circuito laboral, crea climas de violencia humana.
    • El chico no distingue los límites de realidad y ficción.
    • La pantalla de televisión puede servir como disparador de conductas.
    • Cada vez hay menos programas dirigidos a los más pequeños.
    • El pasaje a programas para adultos, se hace a más corta edad.
    • La agresión es causa de la conducta, la violencia su consecuencia.
    • Hay distintas categorías de violencia: físicas y sin contacto físico: descalificadoras, discriminatorias, amenazadoras.

    Durante uno de mis viajes para asistir a la Feria del Juguete en Alemania, me tocó vivir una experiencia increíble, se discutía en Penzberg, un pueblo cercano a Munich, la prohibición de juguetes en jardines de infantes durante tres meses en el año. Dejaron de echar culpas a la escuela y a la televisión por la conducta de los niños, responsabilizando de la misma a los juguetes.

    No todos opinaban lo mismo, había polémicas, Manfred Heinemann de la Universidad de Mainz, expresaba que el problema está en las propias familias, donde se mira demasiada televisión y se conversa poco.

    Participamos con Juego y Vida (salas de juego en diferentes Hospitales Municipales), institución formada por psicólogos, docentes y musicoterapeutas, que mediante la ludoterapia, ayudan a elaborar distintas situaciones que puedan ocurrir con el niño o adolescente hospitalizado.

    Siempre trabajamos para esos locos bajitos, en el decir de Serrat, e hicimos campañas en las que colaboramos con escuelas, familias, con padres que nos trasmitían la nostalgia al contemplar los juguetes del futuro, comprendiendo que ya pertenecen a otra generación.

     
     
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